jueves, 17 de septiembre de 2015

Éthique quatrième. Unité 1

ÉTHIQUE ET MORALE

Pour certains penseurs et pour la plupart des gens “morale” et “éthique” ont la même signification. Tant la morale que l’éthique traitent de toutes les questions suivantes:
Que dois-je faire?
Que dois-je faire pour bien faire?
Que puis-je faire pour être heureux?
Que pouvons-nous faire pour être heureux ensemble?
Le mot “morale” provient d’un mot latin (“mores”) et le mot “éthique” provient d’un mot grec (“ethos”) qui, tous les deux signifient “moeurs”
Quelle est donc la différence entre éthique et morale? 
MORALE: La morale se rapporte à l’action humaine qui concerne les sujets du juste et de l’injuste, également désignés sous le nom de “bien et mal”
ÉTHIQUE: L’éthique est une discipline philosophique qui se donne pour but de réfléchir sur la morale.
La différence est donc très petite.

LES CONCEPTS ESSENTIELS

LES VALEURS MORALES
Une valeur morale est une idée qui guide le jugement moral des individus et des sociétés. -Elles prennent la forme d’obligations qui s’imposent à la conscience comme un idéal.
-Elles sont différentes d’une culture à l’autre, d’une famille à l’autre, d’un individu à l’autre.
-Elles déterminent les préferences personnelles que nous adoptons en fonction de notre éducation, de notre milieu de vie, de notres coutumes, etc.
-Elles sont des références pour la conduite.
-Elles sont créées et transmises par les idéologies, les religions et les sociétés humaines.
La science qui porte sur les valeurs morales est l’AXIOLOGIE.

Exemples de Valeurs Morales:
   
          • la sécurité;
• la liberté;
• la responsabilité;
• l’autonomie;
• l’indépendance;
• le partage;
• l’effort;
• la solidarité;
• l’amour;
• le sens du devoir;
• l’égalité des droits;
• l’ordre;
• le travail;
• le conformisme
• la compétition;
• le respect de soi;
• le respect des autres;
• l’éducation;
• l’amitié;
• la paix;
• l’avoir;
• la créativité;
• la famille;
• la justice;
• le respect de l’autorité;
• la rivalité;
• l’altruisme;
• la discipline;
• l’excellence;
• la participation;
• la convivialité;
• la démocratie;
• le respect de la vie;
• la tolérance;
• l’individualisme;
• la dépendance;
• l’épanouissement;
• l’autoritarisme;
• la soumission;



LE BIEN
L’ensemble des valeurs morales constitue Le Bien.
Le Bien est donc la valeur suprème de la morale avec comme opposé le mal.
Le Bien est , en général, la finalité de toute action humaine. Les hommes cherchent naturellement le bien pour eux. Même le méchant pense faire le bien, si ce n’est pour autrui, au moins pour lui même.


LA VERTU
Aristote définit la vertu comme “habitude de la volonté, acquise par répétition des actes, qui habilite l’homme à agir bien”
Les grecs, en général, partageaient une conception commune de vertu: La vertu grecque (“areté”) est ce qui accomplit la nature d’un être dans son excellence. Pour mieux comprendre cette définition, voyons l’exemple du couteau:
Chaque chose a une finalité (nature) et un critère d’excellence (vertu)
La finalité d’un couteau de cuisine (sa nature) est de couper, et son excellence, sa vertu est d’être aiguisé. La vertu du couteau, “être aiguisé” est donc la qualité qui lui permet de remplir au mieux sa finalité “couper”. Un bon couteau, un couteau vertueux serait donc celui qui coupe bien.
Les différentes conceptions de la nature humaine entrainent chez les grecs des différentes conceptions de la vertu.


LE BONHEUR

Dans l’antiquité grecque, la question du bonheur était la question centrale des philosophes. La recherche du bonheur est le but de toute vie. Le bonheur est le bien suprème. C’est par la vertu qu’on atteint le bonheur.

lunes, 3 de diciembre de 2012


El método cartesiano


El carácter científico de Descartes queda bien claro desde el mismo título de una de sus obras centrales: Discurso del método para dirigir bien la razón y buscar la verdad en las ciencias, seguido de la Dióptrica los Meteoros y la Geometría. Ciencia y filosofía van muy unidas en toda la obra cartesiana, y no sólo por la metáfora del árbol, sino también por un nervio común que vertebra todas las disciplinas: el método. Para Descartes la diversidad de opiniones y el error que de la misma puede derivarse no es consecuencia de una falta de inteligencia, sino del método seguido. La inteligencia aplicada por el mal camino no puede conducirnos muy lejos, y por eso hemos de plantearnos, antes de lanzarnos a la búsqueda de la verdad, cuál es el camino que mejor puede conducirnos a su consecución. Todos los enfrentamientos y problemas teóricos pueden disolverse si fijamos un método, un conjunto de “reglas ciertas y fáciles, gracias a las cuales todos los que las observen exactamente no tomarán nunca por verdadero lo es que es falso, y alcanzarán –sin fatigarse con esfuerzos inútiles, sino acrecentando progresivamente su saber- el conocimiento verdadero de todo aquello de que sean capaces”. Estas reglas deben salvarnos de la crisis de fundamentos a la que antes hacíamos referencia, a ese “vacío” de verdad que se produce a lo largo del siglo XVI. La motivación esencial de Descartes al emprender esta tarea metódica es superar esa irreconciliable oposición entre teorías, religiones y puntos de vista, ese desfondamiento que deriva de la inseguridad ante verdades contradictorias.

El método cartesiano tiene como referencia las matemáticas. Si algo maravillaba a Descartes de esta ciencia, era precisamente que todos sus desarrollos pueden seguirse sin necesidad de apelar a la experiencia. En matemática las verdades son evidentes y demostrables, y basta la razón para conocerlas. De hecho, el precedente más remoto del método cartesiano podemos encontrarlo ya en la geometría de Euclides: se trata en definitiva de ir deduciendo nuevas y más complejas verdades tomando como punto de partida otras más sencillas y evidentes.
La propuesta cartesiana tiene, por tanto un doble objetivo: pretende evitar el error y llegar a verdades indudables, y por otro lado extraer nuevas verdades a partir de las ya conocidas. Para ello, Descartes afirma la necesidad de ignorar o poner a prueba todo el conocimiento anterior (ars delendi), y comenzar a levantar un nuevo edificio del conocimiento (tarea constructiva, ars inveniendi), en el que sólo aparezca la verdad y sean eliminados los prejuicios o las verdades basadas en argumentos de autoridad. En esta labor de destrucción y construcción, intervendrán dos facultades características de la razón humana: la intuición y la deducción. La primera, por la que conocemos de un modo inmediato verdades evidentes, juega un papel esencial en las dos primeras reglas, mientras que la segunda, por la que accedemos a nuevas verdades a partir de las ya conocidas, es la protagonista de las dos segundas. Las reglas del método cartesiano, tal y como aparecen en el Discurso del método, son las siguientes:

1- Regla de la evidencia: “No admitir jamás como verdadero cosa alguna sin conocer con evidencia que lo era; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios más que lo que se presentare a mi espíritu tan clara y distintamente que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda.”

2-Regla del análisis: “Dividir cada una de las dificultades que examinase en tantas partes como fuera posible, y cuantas requiriese su mejor solución”.

3-Regla de la síntesis: “Conducir ordenadamente mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, como por grados hasta el conocimiento de los más compuestos; y suponiendo un orden aun entre aquellos que no se preceden naturalmente unos a otros.”

4-Regla de las comprobaciones (enumeración): “Hacer en todo enumeraciones tan completas, y revisiones tan generales, que estuviera seguro de no olvidar nada”

La primera regla establece la evidencia como el criterio último para separar lo verdadero de lo falso. La verdad debe ser evidente, y para acceder a la misma necesitamos de la intuición, de un acto puramente racional por el que la mente “ve” de un modo inmediato, directo y transparente una idea. La evidencia sería la propiedad de aquella idea que le hace aparecer ante la mente con claridad y distinción. A su vez, Descartes explica también ambos conceptos: es clara la idea que es “presente y manifiesta a un espíritu atento”, mientras que es distinta “la que es de tal modo precisa y diferente de todas las demás que no comprende en sí misma más que lo que aparece manifiestamente a quien la considera como es debido.”
Una de las consecuencias más importantes de esta regla es que la realidad pierde la objetividad. Ya no hay una realidad fuera del sujeto, sino que ésta queda convertida en un contenido más del pensamiento. Así, la verdad pierde su dimensión ontológica: no hay una verdad en la realidad, una adecuación entre pensamiento y realidad. Ahora la verdad es una propiedad de las ideas que les hace aparecer como evidentes. Verdad es, para Descartes, igual a evidencia, y el mundo se subjetiviza, es un contenido de la conciencia del sujeto, lo que después planteará el problema de cómo enlazar con el mundo material que percibimos a través de los sentidos.
Si la primera regla pretende alcanzar las primeras verdades, la segunda y la tercera nos explican cómo podemos deducir nuevas verdades a partir de las ideas claras y distintas ya conseguidas. En la primera parte (regla del análisis) se descompone el problema hasta sus partes más sencillas (naturalezas simples, resultado del proceso analítico). A continuación se procede a la inversa, recomponiendo el problema original, con la ventaja de conocer ahora sus partes más elementales y las relaciones que existen entre ellas. En este proceso interviene la deducción, que es la que se encarga de relacionar correctamente unas ideas con otras.
Por último, como medida de precaución, Descartes exige que se realicen distintas comprobaciones de todo el proceso recorrido, especialmente en lo que respecta al análisis y la síntesis, que son las partes del método en las que más fácilmente pueden colarse los errores. Como resultado de todo esto, se tendrá un sistema de conocimiento con garantías de certeza, puesto que cada regla soporta y transmite la verdad en todo el recorrido.